The Mamas&ThePapas

De Dinámica Global
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(Transcrito por TurboScribe.ai)

Estos cuatro jóvenes estuvieron a punto de conquistar el mundo de la música, hasta que se traicionaron de la peor forma posible. Lo que comenzó como una simple banda de folk de California, terminó convirtiéndose en el sonido de una generación, con canciones que se volvieron himnos definitivos de la década de 1960. Pero tras el éxito se escondían ambición, romances prohibidos y traiciones que terminaron por destruirlo todo.

A principios de la década de 1960, en el vibrante escenario musical de Nueva York, un joven compositor y guitarrista llamado John Phillips soñaba con triunfar en el mundo del folk. Inspirado por el auge del género en Estados Unidos, decidió formar su primera banda, The Journeymen, un trío compuesto por él mismo, Scott McKenzie y Dick Weisman.

El grupo nació con la intención de aprovechar el creciente interés por la música folk, un género que en aquel momento dominaba la escena musical con figuras como Peter, Paul & Mary y Bob Dylan, quienes fueron una gran influencia para John Phillips. The Journeymen destacaban por sus armonías vocales elaboradas y arreglos instrumentales tradicionales, interpretando tanto canciones populares como composiciones propias. Llegaron a presentarse en clubes icónicos de Greenwich Village y grabaron tres álbumes, logrando cierta notoriedad en la escena folk.

Sin embargo, a pesar de su talento, nunca alcanzaron un gran éxito comercial. Por aquel entonces, John Phillips estaba casado con Susan Adams, con quien tenía una hija. Sin embargo, su vida personal daría un giro inesperado en 1962, cuando conoció a Michelle Gilliam, una joven modelo de 17 años, nueve años menor que él.

La conexión entre ambos fue inmediata, y poco después John se divorció de Susan y se casó con Michelle. Lo que en ese momento parecía una historia de amor destinada a durar, con el tiempo se convertiría en una de las decisiones más costosas de su vida, como veremos más adelante. Pero en 1964, todo cambió.

La llegada de la invasión británica, liderada por The Beatles y otros grupos de rock británico, alteró por completo el panorama musical. El folk tradicional comenzó a perder atractivo comercial, eclipsado por un sonido más moderno y eléctrico. En ese contexto emergió un nuevo estilo, el folk rock, que fusionaba la energía del rock con la sensibilidad del folk.

Bandas como The Byrds y Simon Garfunkel revolucionaron el género, dejando a The Journeymen en una posición difícil. Ante este cambio en la industria, el trío se disolvió, pero Scott McKenzie y John Phillips seguirían colaborando. De hecho, más adelante en la historia, veremos cómo juntos darían vida a una de las canciones más icónicas del movimiento hippie.

A pesar del fracaso de The Journeymen, John Phillips no estaba dispuesto a rendirse. Seguía convencido de que podía formar una banda de folk exitosa, pero esta vez sabía que debía adaptarse a los nuevos tiempos y evitar el error que había condenado a su grupo anterior. Sonar demasiado tradicional para darle forma a esta nueva visión no estaba solo.

A su lado estaba su esposa, Michelle Phillips, quien compartía su entusiasmo y lo ayudó a imaginar un sonido más moderno, una evolución del folk que incorporara elementos del pop y el rock. Para ello, se inspiraron en el Bob Dylan eléctrico y en el estilo innovador de The Byrds, quienes estaban redefiniendo la música folk con un enfoque más contemporáneo. Pero, como veremos más adelante, a veces los mismos ídolos que te inspiran pueden terminar convirtiéndose en tu mayor competencia.

Y no precisamente en el ámbito musical, como veremos más adelante. Con esa idea en mente, John decidió contactar a un viejo conocido de la escena folk neoyorquina, Denny Doherty, un talentoso cantante canadiense que había formado parte de The Mugwumps, otro grupo folk que, al igual que The Journeymen, se había disuelto recientemente. La voz de Denny era excepcional, con un timbre cálido y poderoso que encajaba perfectamente en la armonía vocal que John y Michelle buscaban.

Así nació The New Journeymen, una nueva formación en la que John, Michelle y Denny intentaron modernizar el folk sin perder su esencia. Sus armonías vocales estaban más elaboradas y tomaban influencias tanto de la escena folk de Nueva York como del creciente movimiento musical de Los Ángeles. Sin embargo, el éxito seguía sin llegar.

A pesar del talento y la ambición detrás del proyecto, The New Journeymen no lograron posicionarse en la industria, ni generar un hit que los impulsara al estrellato. Además, lo que John no sabía en ese momento, era que Denny Doherty protagonizaría más adelante uno de los actos más dolorosos para su matrimonio, un giro inesperado que cambiaría su vida personal para siempre. Pero primero tendremos que avanzar un poco más en esta historia.

Pero algo estaba por suceder, un cambio radical que no sólo transformaría su carrera, sino que marcaría el nacimiento de algo mucho más grande. John, Michelle y Denny necesitaban un cambio de estrategia, cambio que llegaría a continuación. En su incansable búsqueda del éxito, Denny Doherty tenía una idea clara.

El grupo necesitaba una voz que los llevara a otro nivel. Por eso recomendó a Cass Elliott, una amiga y excompañera suya en The Mugwumps, convencido de que su talento vocal era justo lo que les faltaba. Sin embargo, la incorporación de Cass no fue inmediata.

John Phillips se resistía a aceptarla. Influenciado por los prejuicios de la industria musical de la época, donde la imagen física de los artistas jugaba un papel determinante, Cass tenía sobrepeso y, en un mundo obsesionado con la apariencia, eso representaba un obstáculo. Pero lo que a John le costó aceptar al principio, pronto se volvió innegable.

Cass Elliott tenía una voz única, un carisma arrollador y un sentido del humor capaz de iluminar cualquier habitación. Denny insistió una y otra vez en que Cass debía ser parte de la banda, hasta que finalmente John cedió. Y fue entonces cuando todo cambió.

Con la entrada de Cass, el grupo encontró su sonido definitivo. Más allá de su talento vocal, ella aportó una energía especial y se convirtió en una pieza clave dentro de la dinámica del grupo. Cass también tenía un fuerte lazo con Denny Doherty.

Estaba profundamente enamorada de él, aunque su amor nunca fue correspondido. A pesar de ello, compartían una amistad sincera y una muy buena conexión musical. Sin embargo, los sentimientos de Cass no desaparecerían fácilmente.

Aunque intentó ocultarlos y reprimirlos con el tiempo, esta situación se convertiría en uno de los muchos puntos conflictivos dentro de la banda. Así, en 1965, el trío restante de The New Journeymen se transformó en The Mamas and the Papas con la incorporación de Cass. Su sonido evolucionó hacia un folk rock con influencias pop, mucho más fresco y moderno que cualquier proyecto anterior de John.

El nombre del grupo también tuvo una historia curiosa. En un principio se hacían llamar The Magic Circle, pero querían algo más distintivo. La inspiración llegó mientras veían una entrevista con miembros de los Hell's Angels, quienes mencionaron que llamaban mamas a sus compañeras.

Cass, con su personalidad espontánea, exclamó que ella quería ser Mama Cass, a lo que John respondió, si ustedes son las mamas, entonces nosotros seremos los papas. Así nació el icónico nombre, The Mamas and the Papas. Con la formación definitiva establecida, el grupo estaba listo para dar su siguiente gran paso, tal como veremos a continuación.

En 1964, el recién formado cuarteto tomó una decisión crucial, mudarse a Los Ángeles, la ciudad donde los sueños de los podían hacerse realidad. Dejar Nueva York no fue fácil, pero estaban convencidos de que California era el lugar indicado para su proyecto musical, y tenían un as bajo la manga, una canción nueva y poderosa con la que querían debutar a lo grande. Esa canción era California Dreaming, la cual surgió en un frío invierno neoyorquino, cuando John y Michelle Phillips plasmaron la nostalgia de Michelle por su ciudad natal, Long Beach, California.

En 1965, ya instalados en Los Ángeles, el grupo consiguió una audición con Lou Adler, cofundador de Dunhill Records. Cuando Adler los escuchó cantar en vivo, quedó impresionado por la magia de sus armonías vocales. No dudó ni un segundo, les ofreció de inmediato un contrato discográfico.

Con el respaldo de Dunhill Records, el grupo grabó California Dreaming, que fue lanzada como sencillo en diciembre de 1965. Desde su lanzamiento, California Dreaming se convirtió en un fenómeno. Su melancólica introducción de guitarra, junto con las hipnóticas armonías vocales del grupo, la transformaron en un clásico instantáneo.

La canción capturó el espíritu de una generación. Sus letras hablaban de añoranza y cambio, resonando con miles de jóvenes que soñaban con una vida diferente, con algo más allá de la rutina y el conformismo. El sencillo escaló rápidamente en las listas de popularidad, consolidando a The Mamas and the Papas como una fuerza innovadora en la música de los años 60.

El impacto de California Dreaming fue sólo el comienzo. En marzo de 1966, la banda lanzó su segundo sencillo, Lunes, Lunes. No sólo mantuvo el impulso del éxito anterior, sino que consiguió algo aún más impresionante.

Se convirtió en el primer y único sencillo del grupo en alcanzar el número 1 en el Billboard Hot 100. Este logro preparó el terreno para el lanzamiento de su álbum debut, If You Can Believe Your Eyes and Ears, en febrero de 1966. Con un sonido fresco, armonías impecables y una identidad visual inconfundible, The Mamas and the Papas se consolidaron como una de las bandas más influyentes de la época.

Pero el éxito siempre trae consigo desafíos. Como mencionamos anteriormente, Cass Elliot, atrapada en un amor no correspondido por Denny, y John Phillips, quien había dejado a su esposa por Michelle, una modelo 10 años menor que él, estaban construyendo, sin saberlo, un caldo de cultivo de conflictos personales. Las tensiones crecían en silencio, pero no tardarían en estallar.

El éxito de The Mamas and the Papas parecía imparable, pero tras Bambalinas, la historia era muy distinta. La convivencia diaria y las relaciones personales dentro del grupo se tornaron cada vez más tensas y conflictivas, amenazando la estabilidad de la banda.

John Phillips, un perfeccionista extremo, tenía una visión artística que lo llevaba a exigir un nivel de compromiso y precisión absoluta en cada detalle de la música. Sin embargo, su permanente presión y su carácter controlador comenzaron a generar fricciones con los demás miembros, transformando el ambiente en algo cada vez más sofocante. Pero lo que John jamás imaginó era que estaba a punto de recibir una traición por partida doble.

Una de su esposa y otra de su propio amigo, a quien él mismo había invitado a la banda. Michelle Phillips, casada con John, inició un romance secreto con Danny Doherty. La relación permaneció oculta por un tiempo, pero cuando la verdad salió a la luz, el grupo quedó completamente dividido.

Para Cass Elliot, la noticia fue devastadora. Estaba enamorada en secreto de Danny, y aunque nunca confesó abiertamente sus sentimientos, descubrir que él estaba involucrado con Michelle la llenó de rabia y decepción. La confianza entre los integrantes se fracturó y la dinámica de trabajo se volvió insostenible.

Pero si eso no fuera suficiente, la situación se volvió aún más dolorosa para John cuando descubrió que Michelle también tuvo un romance con Jim Clark, de The Birds, la banda a la que ellos mismos habían admirado cuando comenzaron. Su ídolo, su inspiración, había estado con su esposa. Para John, esto fue la gota que colmó el vaso.

Se sintió traicionado no solo en lo personal, sino también en lo profesional. La banda estaba al borde del colapso. En junio de 1966, la crisis interna llegó a un punto insostenible y Michelle fue expulsada del grupo.

Para reemplazarla se incorporó Jill Gibson, una cantante y fotógrafa que intentó llenar su lugar. Sin embargo, la química del grupo ya estaba rota. Los fans no aceptaron bien el cambio y la ausencia de Michelle afectó la dinámica en el escenario.

Pronto quedó claro que The Mamas and The Papas no eran lo mismo sin ella, por lo que fue readmitida poco tiempo después. En 1967, John Phillips, como un último intento desesperado por mantener su relevancia en la industria, coorganizó el Festival Pop de Monterrey, un evento que redefiniría el rumbo del rock. Fue la plataforma que catapultó a figuras como Jimi Hendrix y Janis Joplin y marcó el inicio del verano del amor.

Y como les había mencionado antes, este festival también catapultó a un antiguo amigo de John Phillips, Scott McKenzie. Sus caminos se habían separado al inicio de sus carreras, tras la disolución de The New Journeyman, pero el destino los reuniría de una manera inesperada. Ocurrió que John Phillips, en un gesto de apoyo hacia su amigo, le escribió la canción San Francisco, Be Sure to Wear Flowers in Your Hair, en 1967, con un propósito muy específico, promocionar el Monterrey Pop Festival, que él mismo estaba organizando.

Lo que nadie anticipó fue que la canción se convertiría en un éxito rotundo, resonando en todo el movimiento hippie. Se convirtió en el segundo himno de la contracultura de los 60, solo detrás de California Dreaming. Sin embargo, el Monterrey Pop Festival fue una experiencia agridulce para de mamas a de papas.

Su actuación recibió críticas mixtas. Aunque seguían siendo una banda influyente, ya no brillaban con la misma intensidad que los nuevos talentos emergentes. El mundo de la música estaba cambiando, y ellos parecían quedarse atrás.

Ese mismo año lanzaron su tercer álbum, The Mamas and the Papas Deliver, que incluía éxitos como Dedicated to the One I Love y Creaky Alley, una canción autobiográfica que relataba la historia del grupo y su ascenso a la fama. A pesar del éxito comercial, las fracturas internas continuaban profundizándose. Las relaciones estaban demasiado dañadas y la motivación de los integrantes se desvanecía lentamente.

El desgaste no solo era emocional, sino también físico. El consumo de sustancias aumentó dentro del grupo, especialmente en Danny Doherty, quien se refugió en las bebidas para lidiar con las tensiones y la desilusión que sentía por la situación de la banda. En 1968, las diferencias irreconciliables finalmente llevaron a Cass Elliott a abandonar el grupo para iniciar su carrera en solitario.

Su salida marcó el fin de la formación original de The Mamas and the Papas. Aunque el grupo aún tenía compromisos contractuales pendientes, el espíritu que los había impulsado en sus inicios había desaparecido por completo. En 1971 lanzaron su último álbum, People Like Us, simplemente para cumplir con sus obligaciones con la discográfica.

Pero la magia se había desvanecido. The Mamas and the Papas habían llegado a su fin. Tras la separación de The Mamas and the Papas, cada uno de sus integrantes siguió su propio camino, dejando atrás los conflictos, pero llevando consigo el peso de su historia y su legado musical.

Cass Elliott se convirtió en la primera en despegar en solitario. Con su poderosa voz y carismática personalidad, logró una exitosa carrera como solista, consolidándose como una figura querida dentro de la industria musical. Su talento era innegable, pero su vida se vio truncada trágicamente el 29 de julio de 1974, cuando falleció en Londres a causa de un ataque al corazón, con tan solo 32 años.

John Phillips, el arquitecto sonoro del grupo, intentó reinventarse musicalmente, lanzando su álbum solista John Phillips, The Walking of Eloah. Sin embargo, su vida entró en un periodo oscuro, marcado por problemas personales y adicciones, lo que afectó su capacidad para mantenerse en la industria. A 1998, cuando The Mamas and the Papas fueron incluidos en el Salón de la Fama del Rock and Roll, Phillips falleció el 18 de marzo de 2001 debido a un ataque al corazón.

Michelle Phillips tomó un rumbo diferente, dejó la música y encontró su lugar en el mundo de la actuación, destacándose en cine y televisión. Su presencia en Hollywood la llevó a convertirse en una exitosa actriz, logrando una carrera que la mantendría en la esfera pública durante décadas. Danny Doherty, por su parte, continuó con su carrera musical y exploró el mundo del teatro y la televisión.

También lanzó un álbum en solitario y participó en varios proyectos musicales a lo largo de su vida. En enero de 2007, falleció debido a complicaciones por una insuficiencia renal. Con la muerte de Danny, Michelle Phillips quedó como la única sobreviviente del grupo, testigo del impacto y la historia de The Mamas and the Papas.

Lo verdaderamente fascinante es cómo algunas bandas y artistas, a pesar de haber tenido un paso fugaz por la historia de la música, lograron dejar una marca imborrable en la industria. The Mamas and the Papas brillaron intensamente entre 1965 y 1968, tan solo tres años, antes de colapsar por conflictos internos.

Referencias

- Milenio Rock. (2025, 23 febrero). LA TRISTE HISTORIA detrás del ÉXITO de THE MAMAS & THE PAPAS [Vídeo]. YouTube.com. Recuperado 26 de febrero de 2025, de https://www.youtube.com/watch?v=Xrkkg3wDOuY